La transformación tecnológica está cambiando el panorama de la inversión industrial a nivel global. Sectores relacionados con inteligencia artificial, semiconductores, manufactura inteligente, energía y nuevas tecnologías están captando una mayor participación del capital y generando nuevas necesidades para las empresas que buscan establecer o ampliar sus operaciones.
En 2025, este tipo de sectores concentró 44% del valor mundial de los nuevos proyectos de inversión anunciados, frente al 16% registrado en 2020. Este crecimiento muestra cómo las industrias de mayor contenido tecnológico están adquiriendo mayor relevancia y al mismo tiempo, elevando los requerimientos necesarios para operar.
Para México, esta transformación representa una oportunidad. El país cuenta con una amplia experiencia manufacturera, integración productiva con América del Norte, talento e infraestructura industrial. Durante el primer semestre de 2026, la manufactura concentró 38.6% de la inversión extranjera directa recibida en el país, reflejando el peso que continúa teniendo esta actividad dentro de la economía mexicana.
Sin embargo, atraer la siguiente generación de proyectos industriales dependerá cada vez menos únicamente de tener tierra o edificios disponibles. Factores como energía confiable, disponibilidad y gestión del agua, conectividad digital, talento especializado, logística y capacidad de crecimiento están adquiriendo mayor peso en las decisiones de localización.
Esto resulta especialmente relevante ante el crecimiento de industrias con operaciones más sofisticadas. Los centros de datos necesitan infraestructura energética y digital robusta; la manufactura inteligente requiere espacios preparados para incorporar automatización y nuevas tecnologías; mientras que sectores como semiconductores y electrónica avanzada pueden requerir condiciones específicas de energía, agua, seguridad y procesos.
Este panorama también apunta hacia una mayor especialización de los parques industriales. No todos deberán ofrecer las mismas capacidades ni atender los mismos perfiles de inversión. La oportunidad estará en identificar las fortalezas de cada ubicación y desarrollar la infraestructura necesaria para responder a las necesidades específicas de las industrias que puedan instalarse en cada región.
México cuenta con una plataforma industrial sólida para formar parte de esta transformación, pero aprovechar las nuevas oportunidades requerirá anticipar las necesidades de las cadenas productivas y continuar fortaleciendo la infraestructura que las hace posibles. En este nuevo escenario, la competitividad industrial estará definida no solo por el espacio disponible, sino por las capacidades que cada ubicación pueda ofrecer a las nuevas operaciones.
Fuente: Observatorio AMPIP, La próxima ola de inversión: Tecnología, capital e infraestructura están redefiniendo la localización industrial.